Algunos gremialistas en Argentina han dado hasta su vida por defender a los trabajadores*, pero hay otros mucho más dispuestos al diálogo, arreglar con el Gobierno de turno,o el empresariado así sea ese arreglo cediendo derechos y perdiendo poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores a los cuales dicen representar.
Incluso perdiendo fuentes de trabajo; en nuestro País a este tipo de representantes gremiales se los denomina como (los gordos) son los que llevan años siendo reelectos en elecciones donde las listas opositoras nunca tienen chances ante el aparato oficialista.
Hay otros dirigentes políticos gremialistas que se manejan de acuerdo a su propia ideología, si el Gobierno de turno coincide con su postura política, las paritarias serán un trámite (aunque el acuerdo salarial perjudique a sus representados) al ser más bajos los acuerdos firmados que la inflación que termina licuando el ingreso.
Ahora sí la gestión es opositora, pondrán obstáculo a cualquier acuerdo y abundarán los paros.
En algunos casos es evidente que la corrupción ha permeado algunos dirigentes sindicales, mientras que otros por conveniencia y comodidad solo dejaron hacer la voluntad del empresariado, o de la administración estatal.
En los últimos años muchos trabajadores se terminaron desafiliando de sus gremios por sentir que no estaban siendo bien representados.
Pero estos impresentables representantes siguen negociando y enriqueciéndose a costa del porcentaje que se le descuenta a los trabajadores que día a día se esfuerzan por llevar el pan a sus hogares.
Argentina necesita una amplia renovación de la dirigencia sindical, para que lleguen dirigentes honestos, éticos, transparentes, fieles representantes de sus afiliados.
Lea sobre sindicalistas
Muchas gracias por dar clik en Anuncio publicitario, dejar tu opinión y compartir esta nota en redes sociales